MAS DE SU HISTORIA


Por Miguel Angel Nicolás Ballester

Los primeros vestigios de población en tierra de Ródenas son probables que daten del Calcolitico/Eneolitico (aproximadamente 2500 años a. C.) con numerosos grabados rupestres, los cuales se encuentran diseminados por toda la ladera del pueblo, (piedra de la Virgen, losa de la gran figura, etc.) igualmente hay arte rupestre esquemático en la piedra chica y piedra grande, cerca del cerro de San Gines, también encontramos un yacimiento arqueológico en el alto de Moricantada sobre una superficie de 35 x 70 m. con muros de aterrazamiento que hicieron habitable el lugar. Estos encajan su base en la misma roca por medio de excavaciones en forma de L, que permiten colocar las piedras en posición horizontal. Varias huellas de este tipo se conservan en la ladera sur. El poblado tiene caracteres estratégicos de defensa ya que es poco accesible. El yacimiento se localiza sobre un camino natural que en época medieval defendió el castillo de Peracense, el cual comunica fácilmente la depresión del Jiloca con la Meseta. El estudio de los fragmentos de cerámica encontrados nos remiten a la Edad del Hierro II, desde el año 400 a. C. al 200 a. C. coincidiendo con la época de los Iberos, en esta zona llamados Lobetanos. Aprovechando la piedra sillar del abandonado poblado, en el siglo X parece que se construyo un palacio árabe y más tarde en época medieval una atalaya de vigía del castillo de Ródenas.

Existen también restos arqueológicos en probables villas o despoblados en el termino de Ródenas, este es el caso de parajes denominados Villalpardo, Villaldoria, El Villarejo y Medianiles.

Parece probada la existencia de Ródenas en el siglo VII en el reinado del rey godo Wamba, ya que en la bula de Alejandro III, dada en Frascaty el 22 de Enero de 1172 y dirigida a Pedro de Tarroxa, obispo de Zaragoza, el Sumo Pontífice dispone que se respeten las demarcaciones aprobadas por los concilios de Toledo durante el reinado de Wamba y designa por su propio nombre la parroquia de Ródenas como límite de la diócesis de Zaragoza (Hay historiadores que afirman que estos documentos son una falsificación de siglo XI).

En el año 715 llegan los Arabes a Abarracín encontrándose un pequeño poblado visigodo llamado Santa María de Oriente, al territorio le llaman la Sahla, este llega hasta Calamocha y Teruel. En el año 763 el Califa Abderrahman I guerreaba por Castilla, en una de estas expediciones hubo sin genero de duda de pasar el Califa por el pueblo de Ródenas, cuyos habitantes, prendados de sus dotes personales siguieron sus banderas, y le presentaron tan gratos y señalados servicios que para recompensarlos después con magnificencia, los heredo en Córdoba levantando a sus expensas una calle ó cuartel para su alojamiento que se denomino por este motivo de Ródenas. (Compendio de la Historia de España de M. Anquetil traducido por el Padre Francisco Vázquez en 1851). En el 1010 Albarracín se convierte en un reino taifa independiente colocándose al frente la familia de los Banu Razin en esta época se construye en Ródenas el castillo de Arrodenes vigía de la llanura del Jiloca y la singular cisterna de este pueblo, casi única en su genero por ser una de las pocas construcciones de este tipo que existen en España.

A partir de 1145 varios reyezuelos musulmanes de levante pugnaron por la posesión de este enclave, haciéndose el Rey Lobo de Murcia con él, quien lo entrego hacia 1170 a Pedro Ruiz de Azagra, caballero Navarro que presto varios servicios al rey de Murcia. Este y sus descendientes lo mantuvieron como señorío independiente hasta su conquista por Pedro III en 1284, pasando al reino de Aragón.

Alfonso X "El Sabio " ( Rey de Castilla y León 1252- 1284 ) cita a Ródenas en La Cantiga 191. Cuenta el Rey poeta un milagro que ocurrió en el castillo de "Roenas d´Alvarracín"; Como a alcaidessa caeu de cima da pena de Roenas d` Alvarracín , e chamou Santa María e non se feriu"( Como la alcaidesa del castillo cae de la cima de una piedra de Rodenas de Albarracin y llamo a la Santa María y no se hirió ) .

En el antiguo cementerio de Ródenas se encuentra en ruinas la primitiva iglesia medieval de finales del siglo XIII de estilo Gótico temprano esta después de construirse la nueva iglesia en 1595 se convierte durante 100 años en la Ermita de Santa Catalina conservando el altar antiguo de la titular, con procesiones tres veces al año y celebración de misa, se le tenia gran devoción. Únicamente dos capillas con bóvedas de cruceria en la actualidad restauradas, dan testimonio de lo que fue el templo y sus proporciones, cuyas ultimas reformas se realizaron en 1431, con motivo de la construcción de la capilla de Santa María, a cargo de la familia Martínez Rubio.

Es curioso el dicho de que en Ródenas había varias casas solariegas, en las que habitaban familias importantes, las cuales tenían otra en Abarracín. En consecuencia solían pasar la primavera y el verano en Ródenas y el otoño e invierno en Abarracín.

Entre las casas solariegas más importantes de Ródenas destacan la de la familia Brigadiela situada en la parte baja del pueblo en el lugar que actualmente se denomina Brigadier; la de la familia Catalán de Ocón, localizada probablemente en la posada antigua del pueblo y la de la familia de los Martínez Rubio situada probablemente también en la casa Peracense de Carlos Muñoz Julian. Había continuos conflictos fronterizos como los acaecidos en 1475 cuando una facción de 250 forajidos compuesta por Vizcainos, Navarros, Castellanos y Aragoneses capitaneados por un Catalán llamado Sembuy se dejó ver por los pueblos de Ródenas y Ojos Negros, desde donde paso a robar la frontera de Castilla, saqueando los pueblos de Piqueras, Tordellego, Adobes y Setiles. A su regreso tomaron el castillo de Pozuel donde los sitio D. Juan de Luna con 400 hombres de la comunidad de Daroca, rindiéndose y apresados los cabecillas. Por estas causas y otras, la comunidad dio dinero y autorización para agrandar esta casa a Pedro Catalán antiguo dueño, para que sirviera de refugio, esta casa fortaleza la llamaban la del Olmo. Había también un palacio del siglo XIII que perteneció a Gonzalo Fernández de Azagra (hermano de Pedro Fernández de Azagra 3º señor de Albarracín), situado en la antigua vaquería del anteriormente citado Carlos Muñoz, aún se pueden ver restos de los importantes muros en el arrabal e incrustados en las paredes de la propia vaquería, esta edificación sería de las más antiguas del pueblo.

Entre los hijos ilustres de Ródenas destacan, sin duda alguna:
· Don Bartolomé Sebastián Arroyta y Valero arzobispo de Pati en Sicilia, arzobispo de Tarragona y electo de Valencia en el siglo XVI.
· Don Pedro Martínez Rubio y Gómez, deán de la catedral de Teruel (Presidente del cabildo después del Obispo), a quien Felipe VI, en 1649, nombro visitador de Cerdeña, luego virrey de Nápoles y finalmente arzobispo de Palermo.
La familia Julian posee un cuadro que representa a tan famoso personaje .
· Don Angelo Martínez Rubio, Marques de Monfornelo en el siglo XVII.
· Don Gil Martínez Rubio, juez de Sicilia y gobernador de Palermo en el siglo XVII.
· Don Pedro Martínez Bayo padre de la Compañía de Jesús, en 1567 pareció martirio en La Florida.
· Don José Martínez Rubio, catedrático en el colegio Mayor de Santiago en Huesca, Canónigo doctoral de la metropolitana de Zaragoza en 1707, canciller de competencias del Reino de Aragón en 1740. Dejo tres obras escritas notables.
· Don Dionisio Murciano Codobes, procurador general de la Comunidad de Albarracín por lo menos en el año 1689.
· Don Esteban Bugeda, regidor de la sexma de Bronchales en 1689 y domiciliado en Ródenas.
· Don Joaquín Julián Catalán de Ocón, presidente de la junta provincial de ganaderos, fundador en 1891 de la feria de ganado de Cedrillas con su famosa frase: En adelante donde vayan mis hatajos allí estará la feria.
· Don Joaquín Julián eminente jurista, abogado turolense y Don José María Julián ilustre neurólogo; ambos hijos de Don Joaquín Julián Catalán de Ocón.

El hecho de que Ródenas alumbrara un tiempo a tan relevantes figuras pone en relieve la importancia del lugar. La tubo realmente como encrucijada entre las distintas comunidades y de manera especial en la edad media como plaza importante que fue, según lo atestiguan hoy día las ruinas de su castillo y atalayas. Los Azagras de Abarracín le concedieron diversos privilegios, como la Dehesa del Campo, otorgada por Albar Pérez de Azagra al concejo de Ródenas el 7 de Enero de 1259. La mencionada Dehesa paso al dominio de la Corona veinticinco años mas tarde, cuando Pedro III de Aragón se apodero de Abarracín.

El pueblo en su época de esplendor tenia hospital, para cuya instalación dio una casa Don Gil Martínez el 4 de Octubre de 1598. En este hospital, una de sus formas de financiación, era con un porcentaje del dinero de las multas que se imponían en aquel tiempo como relatamos a continuación: * " Lugar de Ródenas, estando llegado, congregados y ajuntados, cabo la puerta del cimenterio de la Iglesia de Santa Catalina, a donde tienen costumbre a llegarse a dictar y hacer tales y semejantes actos a son de campanada tocada, jurado y regidores...avían venido allí hombres de Pozondón a cazar conejos y perdices et los guardas de dicho concejo les avían tomado furones y redes". "Pena de cien sueldos mitad para el hospital de este pueblo y la otra mitad para el libro de la Pecha para gastos de este concejo". * "Los vecinos de Ródenas se volvieron cautos allá por 1600 y decidieron regular la entrada de forasteros ya que muchos de estos vecinos venían huyendo de sus tierras, por deudas y otros delitos, por lo cual se habían visto inconvenientes y escándalos, lo que iba en! deservicio de Dios Nuestro Señor y Rey de la República ¡. Por otra parte, el Concejo estaba presto a ofrecer su hospitalidad a las buenas gentes, pasajeros y viandantes que llevaban provisiones al pueblo, y para ello considero la necesidad de establecer un mesón para acoger a aquellos y a sus cabalgaduras. A fin de evitar el incumplimiento de la ley, se establecieron las consiguientes sanciones pecuniarias, al igual que lo hacían otros pueblos, aldeas y ciudades. Se trataba de vivir en paz y en orden. De ahí las "ordinaciones ". Se creo el Estatuto de 1605, para regular estos y otros extremos, el Concejo del lugar de Ródenas, aldea de la ciudad de Santa María de Albarracín, se reunió, según era costumbre, en la plaza, delante de la iglesia, después de haber sido congregado "a son ciudad de campana tañida ," por el entonces "nuncio" (andador y trompeta público en la de Teruel ), Juan Barquero. Era el 27 de noviembre de 1605 y la convocatoria se había hecho por mandamiento del jurado Felipe Domingo Rubio. Reunidos los miembros del Concejo se ordenó: "Que de hoy en adelante, ningún vecino del dicho lugar, pueda acoger ni dar casa a ningún extranjero que viniera a habitar en dicho lugar sin que haya sido aprobado por todos los vecinos y sabido si es hombre de buena vida o no, so pena de cien sueldos, ejecutaderos privilegiadamente en los bienes del contraveniente por cada día que se le intimare y no lo hiciere, aplicaderos como ahora se aplican, la mitad para el "hospital" del pueblo, la otra mitad para gastos de dicho Consejo ." Las personas que quisieran avecinarse en Ródenas y que no fueran hombres escandalosos habían de dar fianza que garantizase su permanencia en el lugar, al menos por un período de cinco años, contribuyendo a pagar los gastos ordinarios y extraordinarios a que obligados estaban los demás vecinos. Aquel mismo día, se estableció : "que aya de aver una casa de mesón do estén obligados a acoger todas las personas que allí vinieren forasteras, que entendieran no son de mala vida, dándoles cama, fuego y servicio. y asimismo ayan de dar paja y cebada par las cabalgaduras por el precio que el jurado y regidores mayordomos les pareciera conforme a los tiempos u que aquel precio que pusieran aya de ser puesto en una tabla para que los forasteros lo puedan ver.." El Concejo estableció también que el vecino a quien se arrendase el mesón , no autorizaría el juego de naipes, so pena de un escudo, que iría destinado al hospital. En el lugar no podía existir otro mesón. Además ningún vecino podía acoger en su casa a forastero y sus cabalgaduras, "si el huésped llevase algún interés o esperare llevarlo y aunque fuera gracioso", so pena de un florín por cada vez y por cada persona. Se ejecutaba por el jurado del lugar, ya fuera instado por el mesonero, por algún oficial o vecino del pueblo. La pena se aplicaba así: La tercera parte para el acusante, la otra para el hospital y la otra para el mesonero. En aquella jornada, se estableció también que ninguna mercadería podría venderse ni dar precio, fuera de dicho mesón. Por ser frontera con Castilla, en 1410 mejorando la red aduanera se crea un puesto de aduana para la recaudación de impuestos para la Hacienda Publica este se mantuvo hasta los primeros años del siglo XVIII, parece probado que el edificio llamado La Coleta (La colecta) estaba habilitado para tal fin. La iglesia parroquial es llamada de Santa Catalina, es de fabrica gótico renacentista, de finales del siglo XVI y es una de las mejores que dejó el siglo en la Sierra de Albarracín. Dirigió las obras el arquitecto Alonso Barrio de Ajo. La cantidad a la que ascendió la construcción fue de 4235 libras y 9 sueldos jaqueses. La obra, a base de mampostería y cantería, da releve a la piedra rojiza, tan característica de la comarca. La torre campanario, de escasa altura consta de dos cuerpos, el primero cuadrangular y el segundo mucho mas breve que el anterior de forma octogonal, con remate cónico. El interior del templo consta de una nave cubierta de cruceria estrellada. Destaca el púlpito de hierro, un raro ejemplar que rima con la época en que debió ser terminada la construcción del edificio, entre 1589 y 1599. Hay siete capillas y numerosos e interesantes retablos, así como tablas góticas de los siglos XV al XVII: 1- Capilla de San Juan Bautista, primera del lado del evangelio. Perteneció a los Catalán de Ocón y posee el famoso retablo de San Juan Bautista es gótico y realizado en 1430 de escuela internacional. En 1731 se coloca el del Santo Cristo de Juan Martínez de la Chica. 2- Capilla de Nª Señora del Rosario, segunda del lado del evangelio. Perteneció a Pedro Martínez Vayo, posee un interesante retablo de 1704. 3- Capilla de San Pedro y San Pablo, tercera del lado del evangelio. Perteneció a Juan Martínez Rubio y María Fernández Vallejo, tiene un retablo del siglo XVII con la imagen del Rosario y dos lienzos de Santa Barbara y de la Inmaculada. 4- Capilla de Nª Señora de la Soledad, la cuarta del lado del evangelio muy pequeña al lado de las escaleras de acceso a la torre. Perteneció al Concejo de Ródenas, tiene un retablo de Un Eccehomo y al lado Nª Señora de la Soledad. En su origen estaba la pila de bautismo y la tinaja con el aceite para alumbrar la lampara del Santísimo Sacramento. 5- Capilla de la Santa Marina, primera del lado de la epístola. Perteneció a Pedro Martínez Rubio, posee un retablo de Santa Catalina Mártir del siglo XVII con siete bajorrelieves que representan el martirio de la santa titular esta firmado por M. Joseph Ramírez, en la parte superior se encuentra el escudo de los Martínez Rubio, el mismo que figura en la casa del Olmo y conocida como la de Peracense. En las ultimas obras de restauración de la iglesia, apareció en su suelo una cripta con varios enterramientos, mandándola tapar el Obispo. Esta capilla la construyo el maestro Domingo de Pontones apoyado en la labor de carpintería por sus hermanos Bartolomé y Juan de Pontones. 6- Capilla de la Magdalena, la segunda del lado de la epístola. Perteneció a Bartolomé Sebastián, tiene un retablo del siglo XIX de la Virgen del Rosario. 7- Capilla del Rosario, la tercera del lado de la epístola, bajo el coro. Perteneció al Concejo de Ródenas. En esta capilla se acostumbraba a rezar el Rosario, tiene el retablo de San Francisco Javier. Existe asimismo, una tabla de Santa Catalina, de la segunda mitad del siglo XV, de la escuela hispanoflamenca atribuida al "Maestro de Florida". Otra tabla de la misma época, representa a la Virgen del Rosario y un donante, se conserva en la sacristía, esta es un pequeño museo del siglo XV. Todo ello amen de varios lienzos valiosos e imágenes. Flanqueaban el casco urbano, las ermitas y el castillo.

Existían tres ermitas, la de Nuestra Señora de los Poyales (única en pie en la actualidad) obra mudejar del siglo XVI, consta de una nave y esta dedicada a la Virgen de los Poyales, cuya imagen se corresponde con la época de su construcción, la ermita de Santa Catalina, antigua iglesia y hoy cementerio en desuso y la de Santa Quiteria de los Catalán de Ocón con el escudo de la familia en la portada, en 1804 estaba en ruinas por su total abandono. En la actualidad se desconoce donde estaba situada esta ermita, aunque se nombra la salida del pueblo por el camino de Peracense como ubicación (se piensa que pudiera ser un pajar ó los restos de una antigua cimentación que se encuentra en la cerrada del Espinillo, ya que esta finca perteneció a los Catalán de Ocón en la antigüedad). Del castillo apenas quedan ruinas, restos de una fortaleza que derrumbaron los siglos. El castillo se vio integrado en las empresas bélicas iniciadas o mantenidas por los belicosos Azagra; así como por su condición de frontera tuvo que presentar constante oposición a los bélicos combates del siglo XIV contra los castellanos (guerra de los Pedros). Se sabe que en 1214 pertenecía a Don Gonzalo Fernández de Azagra, quien lo empeño a Sancho VII el Fuerte de Navarra.

Posteriormente a finales del siglo XIII, la villa y el castillo de Ródenas pasaron a la Corona de Aragón. El 5 de Octubre de 1297 Jaime II de Aragón redujo el castillo y la aldea de Ródenas a la jurisdicción de Abarracín ( SINUES Nº 73 ). El 18 de Noviembre de 1367 una vez asentada la tregua con Pedro l de Castilla, Lope Sánchez de Orungo, que custodiaba como alcaide la fortaleza de Ródenas por la infanta María de Portugal (viuda del infante Don Fernando y señor de Abarracín, hijo de Alfonso IV asesinado por su hermano Pedro IV en Burriana en 1359), la restituyo junto con toda la comunidad a Pedro IV ( SINUES Nº 1546 ). Posteriormente a principios del siglo XIX durante la Guerra de la Independencia contra el invasor francés, Ródenas y sus alrededores también sufrieron sus consecuencias como detallamos a continuación: El 23 de Octubre de 1809 el general francés Henriod sale de Daroca hacia la sierra de Albarracín con 3000 infantes, 250 caballos y tres piezas de artillería. El 24 de Octubre se avistaron con las tropas del General Villacampa, (famoso militar que defendió la sierra de Abarracín) con las que tuvieron tiroteos, replegándose estas por las tierras de Ródenas hasta Orihuela. El 25 de Octubre de 1809, el General Villacampa es rodeado por los franceses en el Santuario de la Virgen del Tremedal de Orihuela, conocedor este del terreno escapa por los pinares en dirección de Bronchales. El comandante que manda las tropas francesas desolado por el fracaso saquea y quema el Santuario junto con los pinares de alrededor, seguidamente se dirige a Orihuela e incendia el pueblo entero a excepción de la parroquia, por la cual intercede sumisamente el párroco. El 19 de Abril de 1810, un destacamento de 200 franceses toma Ródenas, sin que se oponga resistencia, ya que en tiempo normal solamente contaba con unas decenas de habitantes y los pocos mozos hábiles que había servían en filas, los franceses saquearon y pillaron en Ródenas todos cuantos comestibles había. En Marzo de 1811 había en Pozondón un destacamento importante de soldados franceses, las tropas del General Villacampa rodean el pueblo sin ser descubiertas, en una acción sincronizada toman el lugar, los franceses intentaron coger las armas que estaban en la iglesia impidiéndolo los habitantes del pueblo ya que era día de oficio, las tropas españolas toman prisioneros al 2º Ligero Italiano con su comandante, 26 capitanes y oficiales subalternos, 30 músicos, 600 soldados y algunos empleados de hacienda con las arcas bien surtidas en metálico y otros objetos preciosos. A estas convulsiones guerreras del siglo XIX se sucedieron otros trastornos de orden natural tales como los diferentes y violentos terremotos que experimento la serranía en Octubre de 1848, afectando principalmente a los pueblos de Bronchales, Orihuela, Nogera, Monterde y Saldon. En alguna fuente el agua se tiño de color amarillo y aumento de temperatura, se produjo el cambio del curso de varios arroyos, los templos y varias casas de los pueblos citados quedaron muy deteriorados.


CENSOS
1488 ----- 14 Fuegos
1495 ----- 16 "
1543 ----- 16 "
1609 ----- 16 "
1646 ----- 18 "
1713 ----- 24 Vecinos
1717 ----- 20 Fuegos
1722 ----- 20 "
1787 ----- 20 "
1797 ----- 65 "         59 casas 84 vecinos y 335 almas
1857 ----- 382 Habitantes
1960 ----- 341 Habitantes
1970 ----- 187 "